Descripción
Piel de cordero fabricada y seleccionada en la curtiembre de Curacautín con 80 años de tradición.
Es perfecta para decorar tu sala de estar, living, terraza y también para bebés, por ser hipoalergénica.
Cuidados:
Cuidar una piel de cordero natural es un arte entre la limpieza y la prevención. Al ser un material orgánico, su peor enemigo es la humedad excesiva y el calor directo, que pueden acartonar el cuero o favorecer el crecimiento de bacterias.
Aquí tienes una guía práctica para mantenerla suave y hermosa por años:
- El mantenimiento diario
No necesitas productos químicos para el día a día; el secreto está en la «ventilación» y el cepillado.
- Sacudida enérgica: Hazlo al aire libre una vez por semana para eliminar el polvo y las migas.
- Cepillado: Usa un cepillo de cerdas metálicas suaves (como los de mascotas o específicos para lana). Esto evita que las fibras se enreden y mantiene ese aspecto mullido.
- Ventilación: Sácala al aire libre, pero nunca bajo el sol directo, ya que los rayos UV pueden decolorar la lana y resecar el cuero.
- Cómo tratar manchas puntuales
Si se derrama algo, actúa rápido. No sumerjas toda la pieza por una mancha pequeña.
- Secado rápido: Absorbe el líquido con papel de cocina sin frotar.
- Limpieza localizada: Usa un paño húmedo con un poco de jabón neutro o especial para lana. Limpia solo la fibra, tratando de que el agua no llegue al cuero (la parte de atrás).
- Secado: Deja que se seque de forma natural en un lugar fresco.
- El lavado profundo (Solo si es necesario)
Usa agua fría o tibia (máximo 30°C). Nunca agua caliente.
Usa un detergente específico para lana o pH neutro. Evita detergente común y blanqueador.
Estírala sobre una toalla a la sombra. No uses secadora ni radiadores.
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